lunes, 4 de junio de 2007

Reflexiones Sobre el Fin del Mundo No. 5

Ya habrán pasado los 17 años desde la última salida a la superficie de las cigarras. Y los remanentes del grupo en cuestión que debatían entre los acontecimientos de los meses anteriores, se sentaron y contemplaron que la tierra estaba húmeda y cálida, no habían dudas, lo que sea que existiera, estaba bien.

Tomaría al hombre cerca de 2,000 años desarrollar la rueda y más de 4,000 controlar el fuego, pero en sólo cien pudo surcar los cielos, llegar a la luna, inventar los internets, la producción en masa, la energía atómica, y el blog KeDificil. Bajo dicha premisa aquellos reunidos allí, bajo las caricias de la noche y el agua de la vida, observaron a su alrededor y comprendieron lo que allí sucedía.



Se entendió de que no había dudas, pues vivíamos momentos que dan pincelazos sobre el elusivo tiempo de las vacas gordas del que sólo se han escuchado rumores en tiempos pasados. Reinas de fuego y palacios de hielo que adornan las fábulas de las cigarras marcan la pauta. Mientras las vacas regurgitan los pomposos banquetes de los días recientes y se embriagan en las delicias de las adecuadamente fermentadas bebidas espirituosas que sirvieren de compaña.



Consciente de las enseñanzas de José, sus hermanos y el Faraón, las cigarras comprendieron del éxito y del jolgorio, los placeres de la codicia. Pues no es la codicia un mal per se para el avaro exitoso, mala es la envidia del fracasado angurrioso que codicia los bienes y logros de aquel avaro exitoso.

Y resonaron las campanas de la catedral que marcan la llegada de los 17 años, y las cigarras se apresuran a fortalecer la zapata sobre la cual parten, pues ya les llama la superficie, y esa avaricia positiva les embriaga, pues sea por las cantidades o simplemente por la onda, sentían seguridad propia de sus actos y sus eventuales victorias.



Desde la tierra se alzó un corcel troyano justo en medio de la Gran Ramera de Babilonia, y los que allí se encontraban pacientemente esperaron el anochecer embriagante y el resonar de la apertura del Quinto Sello del Apocalipsis, que hizo tambalear el corcel de madera, que al caer se desplomó despidiendo desde su interior las cigarras, que se arrodillaron bajo el beso de la luz de la Luna, y entonaron armonías junto al tronar de las trompetas que adornaban la apertura del Sello. Y esa noche las cigarras deslumbraron al mundo con su música... no hubo dudas, pues estábamos siendo testigos del apoderamiento generalizado de las cigarras y sus melodías sobre la superficie, y esta era pues, no más que otra seña de que efectivamente estamos siendo testigos del fin del mundo.

5 comentarios:

Maria Estilia dijo...

este... que fue lo que comiste hoy???

MR.FredO dijo...

Pero se descubre una nueva raza todos los dias en este blog, Las tortugas, Las rockeras y ahora las cigarras, baygon con todas.

WichyGirl dijo...

...'el chiguete de sangre'?

Irk@ dijo...

First Blood! Pongasela mas baratica :P, mierquina es con maldad!

O Rly? dijo...

LOL cero mala onda... es solo la onda macabra ;)